Sexo

Control del Orgasmo (I)

Esta palabra os sonará a marciano, en caso de no conocer absolutamente nada de la dominación femenina. No porque sea exclusivo, sino porque en la dominación masculina apenas suele usarse si no es un castigo y en pocos libros de novela erótica es tratado debido a, posiblemente, la bajada instantánea de libido.

Así que, ¿qué es el control de orgasmos? También conocido en inglés como tease and denial, se trata de una práctica puramente sexual, basada en la dominación y la humillación física muy relacionado con el Femdom pero también útil en el Maledom como hemos apuntado anteriormente.

En el caso del Femdom va muy atado a la castidad, de hecho la castidad es justamente el control del orgasmo y el placer de los/as sumisos/as. Pero hay que distinguir entre la privación que podríamos llamar «a distancia» (vamos, el no te masturbes durante X días), y la privación «sobre la marcha» (excitar a una persona hasta llevarla al borde del orgasmo y parar justo antes). En el primer supuesto, en general, esta privación produce un mayor deseo sexual. En el caso de los hombres, uno de los factores que más influye en el deseo sexual es la cantidad de tiempo que haya pasado desde la última eyaculación. A medida que pasan los días, aumenta no sólo la excitación física sino la mental (se empieza a tener fantasías a todas horas). También aparece en muchos casos una molestia en los testículos que en algunos casos puede llegar a ser un dolor intenso pero éste último ejemplo tiene baja probabilidad.

Es más complicado ese control en los hombres debido a que el cuerpo masculino tiene un mecanismo de defensa ante la abstinencia prolongada, que son las poluciones nocturnas o sueños mojados, o lo que es lo mismo, tener un sueño erótico y acabar eyaculando involuntariamente en sueños.

En el caso de las mujeres esto es mucho más variable. Algunas mujeres aumentan su excitación a medida que pasan los días sin orgasmos, y sin embargo a otras esto no les afecta. Pero tanto en los hombres como en las mujeres, este primer tipo de control del orgasmo no produce ningún tipo de frigidez ni de impotencia (aunque es una faena, claro).

El ejemplo «sobre la marcha» requiere un gran conocimiento del cuerpo de la sumisa o el sumiso. Hay un punto de no retorno, a partir del cual el orgasmo no se puede parar. Además, el control sobre los orgasmos es más fácil en unas personas que en otras. Si se realiza esta práctica una vez, o un par de veces, normalmente el efecto que se consigue es que la excitación sea cada vez mayor, y el no poder aliviarse se convierte en una dulce tortura para l@s sumis@s.

En el caso de las mujeres hay que tener en cuenta si son multiorgásmicas o no. Si no lo son, pues habrá que pensar si se está dispuesto a correr el riesgo de que al cortarles ese único orgasmo que iban a tener se vayan a quedar sin ninguno. La decisión corresponde al Am@, pero ha de ser sopesada. El cuerpo humano no es una máquina, y no siempre va a reaccionar como se pretende.

En cuanto a lo que preguntas inicialmente sobre si puede producir frigidez, los posibles riesgos vienen si se realiza muchas veces seguidas lo de llegar hasta el borde del orgasmo y parar. Por lo visto después de unas cuántas veces no sólo no se consigue más excitación, sino que el cuerpo, por un mecanismo de defensa, se «harta» de que le tomen el pelo, y reacciona perdiendo la excitación. Si eso se produce muy a menudo, podría dar problemas de impotencia en los hombres y de frigidez en las mujeres.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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