Relatos

La verdad del disfraz

Todo ocurrió una hora antes, justo cuando ella despertaba a Toni. Bajó los pantalones y empezó a lamer el miembro de su amante notando cómo crecía en su interior. Él se iba despertando, notaba cómo se movían sus caderas y cómo le acariciaban sus manos en su cabeza. En menos que canta un gallo sintió como él llenaba aún más su boca.

Él la agarró del pelo, levantó su cabeza, le dijo que tragase y ella lo hizo. Preguntó si ella también quería tener un orgasmo. Ella contestó que sí. Él le dijo que se vistiera de forma sexy y atrevida con cinco conjuntos y enviara la foto a su móvil. Ella no entendió, entonces, para qué era. No tuvo que vestirse más de una vez, sabía bien qué conjunto debía usar ya que él lo adora y se lo hizo comprar a los pocos dñias de empezar a chatear, resaltando sus curvas y realzando sus pechos. Toni no tardó un segundo en contestarle diciendo que ese conjunto iba bien y esperase en la habitación de pie mientras se ausentaba para ir al baño.

Élla vió como él cruzaba la puerta, estaba nerviosa y excitada. Era la hora de obtener su recompensa. Él dijo que se pusiera los zapatos de tacón negros. Ella, sabiendo que cuanto más obediente és, mayor es la recompensa, se calzó los zapatos negros de tacón de ocho centímetros y que se abrochan a sus pies con una cadeneta y un candado por pie.

Alzo la mirada para ver la alegría reflejada en el brillo de los ojos de su amante, de su amante, de su Amo. Se acercó a él, que mantenia de forma impasible la erección que tan poco le costó conseguir. Pero esta vez Toni no le dejaba acercarse más, ni siquiera tocarlo. Ella no podía dejar de apartar la mirada de esos ojos relucientes, siguió mirando mientras notaba como su Amo la complementaba colocando un fino collar de cuero en el que se veía reflejada la palabra «Slave» y una mordaza de bola en su boca. Para acabar, unas esposas de metal compradas hace unas semanas que únicamente se abren con la llave correspondiente.

Se sentía sexy, atrapada, indefensa, y excitada. Sobretodo excitada. Su sexo se mojaba cada vez más, sintiendo como las manos de Toni la masturbaban lentamente tocando los labios vaginales internos, con lo que ella más disfrutaba después del clítoris. Sintió una vibración, las balas que él había comprado hace unos días sin que ella fuera informada se estrenaron en ese preciso instante.

Y en ese preciso instante, mientras él subía las bragas, fue cuando escuchó de sus labios: «Vamos a celebrar Halloween. Si te portas bien y representas el juego de que eres mi esclava, al volver, te esperan horas de orgasmos.»

Y ahí estaba ella ahora, saliendo del hotel, rodeada de gente, viendo cómo le sacaban fotos estando casi en ropa interior, solo por unos orgasmos al volver al hotel. Tenía frío. Se sentía observada. Se sentía mojada. Pero lo más importante, es que se sentía humillada. La gente que la miraba al salir del ascensor desconocía por completo lo que estaba pasando. Halloween siempre es una buena tapadera. A cada paso que da ella recuerda sin ningún tipo de reparo cómo había surgido la idea y cómo ella había aceptado. A cada paso que da, aunque sea un poco, se arrepiente de esa decisión. Y cada paso que da, se alegra de no haberse negado.

Ahí estaba ella, saliendo a la calle, excitada, viendo la cara de orgullo de Toni, al que sabe que a partir de ahora sólo podrá referirse a él como Amo.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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