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Sissificación vs Feminismo: Otras Diferencias

Estuvimos hablando de sissificación y feminización en artículos anteriores. La idea es enfocar un poco más las diferencias en cuanto a las prácticas y sus particularidades. Ten en mente a una criada, vestida como tal y plumero en mano. Ese supuesto sirve para ambos conceptos, lo que le diferencia es únicamente cómo se está desarrollando. Si se trata únicamente de un juego de rol, en el que la persona sumisa se pone el uniforme para limpiar la casa y la tratan como mujer durante el proceso, se podría considerar que es sissy; por contra si limpia la casa con uniforme de trabajo pero al quitárselo sigue comportándose todo el tiempo, es una fem.

Cabe destacar, que no es lo mismo feminizar que disfrazar o que sissificar. Las primeras veces que un sumiso se pone bragas, tacones, ropa interior femenina y maquillaje, sólo se disfraza ya que aún ha de conocer el proceso. Es posteriormente donde se decantará la balanza hacia un lado u otro.

Convertir el sumiso en “sumisa”

Ahora que ya hemos entendido la diferencia entre feminización y sissificación, expondremos un poco más cómo realizar ese cambio de una forma más laboriosa que requiere de más explicación que una versión un poco más light. No hay que olvidar que como cualquier práctica sexual también tiene niveles, tanto en la transformación como en la elaboración.

Plantéate transformar al sumiso hacia una linda mujer, donde poco a poco la dominante irá aumentando la caracterización hasta completar la transformación de hombre a mujer mentalmente y en cuerpo, despertando un sentimiento de seguridad o simplemente buscando un sentimiento de humillación, a la vez que excitación, en el que hacerle sentir incómodo.

Por otro lado, si la parte sumisa disfruta del cambio la sissificación podría plantearse como un premio o momento clave.

Si lo que buscáis es feminizar, no basta con vestirse como mujer o comportarse como mujer durante un rato. Un sumiso se feminiza sólo hasta que se comporta, actúa, y hasta piensa como una mujer. Obviamente vestirse de mujer, ayuda, y cuantas más veces mejor. Pero no es lo único, tiene que haber una educación, como el habla, el andar, el cruce de piernas, y de que eso le hará mucho mejor, más fuerte y será más valorado, ya que una mujer siempre está por encima de un hombre. Eso sí, nunca dejará de ser tu sumiso, por lo que seguirá sirviéndote. Lleva bastante tiempo para que un sumiso aprenda a feminizarse verdaderamente, y la parte dominante tiene un papel muy importante en este proceso, es todo un entrenamiento físico y psicológico. A esto hay que matizar que hay la posibilidad de que se feminice al hombre pero éste no deje de ser dominante en ningún momento, hay parejas que se han acomodado a ello.

Para convertir al sumiso en una versión de él mismo en femenino, y mejorada, ya que eso es lo que se propone, no hace falta más que disciplina, perseverancia, trabajo y paciencia, mediante:

Aspectos físicos a controlar
– Caminar. Con tacones o sin. Cómo moverse y cruzar las piernas al andar.
– Cómo moverse. Movimientos más suaves, dulces y no tan bruscos.
– Sexualmente. Que aprenda a guiarse sexualmente sin pensar en correrse, valorar el placer de una caricia, etc.

Aspectos psicológicos a controlar
– Ayudarle a pensar como una mujer. El varón que existe dentro debe dejar paso a un ser más dulce, que no sumiso.
– Ayudarle a hablar como una mujer.

Para que dicha educación sea efectiva, hay que recompensar loas avances con halagos, inclusive con algún premio si el avance es pronunciado. La supremacía como ser dominante no puede dejar de verse en ningún momento, la parte sumisa te pertenece, decides en todo momento sus tareas a realizar y cómo deberá vestirse. Deberá seguir haciendo todo de forma eficaz, si no habrá castigo. Ahí entra tu obligación de hacerle entender que un hombre no se define por el uso de su pene, sino por saber la fuerza y la categoría que tiene una mujer.

Plantear el cambio

Hasta aquí hemos comentado el cómo tratar y saber qué hay que educar en nuestro sumiso y en nuestra propia cabeza. La parte más difícil es la de ponerla en práctica, seguir unas pautas y no errar en el intento. Así que vamos a plantearlo lentamente como si empezásemos un juego de rol cualquiera.

 1.- Piensa en qué va a dedicarse la feminización de ese día: ¿Trabajaremos comportamiento? ¿A vestirse? ¿A maquillarse? ¿Control de hablar como una mujer?

2.- Escoge el lugar: ¿Dónde se hará? ¿En casa? ¿En un hotel? ¿Saldréis a comprar “juntas”?

3.- Marca sus objetivos: Tú te lo has marcado en el punto 1. Dile a él porqué lo haces y qué debe mejorar. Recompensa si lo ha hecho bien al final o castiga.

4.- Elige sus tareas: ¿Saldréis a comprar y escoger ropa de ella? ¿Deberá limpiar la casa vestida de criada?

5.-Define sus objetivos sexuales: ¿Tendrá sexo anal? ¿Será encerrado en su cinturón de castidad al igual que se viste de mujer?  ¿Hablaréis de los chicos que os excitan?

Ahora bien, cómo convertir a un sumiso en sumisa y que no piense negativamente ni desprecie a la mujer, ni crea que le intentes meterle eso en la cabeza en su nueva imagen, es un tanto difícil. Recordemos que lo que pretendes es sacarle de encima algunas ideas machistas y que se comporte como mujer ya que así mejorará. En tal caso pueden hacerse lo siguiente:

1.- Redefinir su sexualidad
Aquí no estamos hablando de su sexualidad original, al menos no exclusivamente, en el que convertiremos a un sumiso heterosexual a una sumisa heterosexual. Es decir, un hombre homosexual. No. Seguramente lo que más te atraerá será vestir de mujer a tu sumiso, con todos sus complementos, maquillaje y cinturón de castidad; por lo que, ¿qué uso puede tener? Muy sencillo: su sexualidad ha cambiado; ahora más que nunca de “ella” dependerá tu placer, ya sea dedicándote más tiempo o entregándose para tus gustos sexuales, como la penetración anal.

En tal caso esta nueva “mujer” la puedes llegar a considerar y tratar como una “golfa”, una “perra” y una “puta”, porque no puede aspirar a más. Pero aquí no estamos hablando de la condición de una mujer, sino de SU nueva condición y de la cual disfrutas porque ves que “ella” es mucho más útil así, ya que como hombre no tenía ni punto de comparación.

2.- Cambia su sexualidad
En este caso sí hablaríamos de expandir sus relaciones sexuales, dejando atrás las homosexuales contigo y ser compartido o cedido con más gente, inclusive a más varones a los que tú necesitarás para tener sexo, ya que ahora «ella» está en cinturón de castidad por ser mujer y su pene ya no lo necesita. En este grado la penetración anal por parte del otro hombre o que él se corra en la cara de tu sissy son prácticas muy comunes.

Aclaración

Seguramente hayas visto otros términos asociados a ésta práctica que queremos aclarar, hemos usado como fuente a golfxsconprincipios, que:

  • Crossdresser, CD, etc: Persona que, independientemente de su orientación sexual, cambia de ropas y aspecto adoptando los del otro género, pero sin identificarse con éste excepto durante el tiempo que dure la experiencia travestista.
  • Travestista, TV: Persona que se siente identificada con el género al que cambia en todo momento, incluso si está vestido con su ropa habitual, en tanto que un transexual es la persona que no se siente identificada con el género que se le asignado al nacer.
  • Trap: Hombre que se parece a una mujer o que no se le puede diferenciar entre hombre y mujer.
  • Femboy: Únicamente es un hombre con rasgos afeminados, no tiene porqué haber realizado las prácticas mencionadas anteriormente.
  • Futa: Hombre hermafrodita.

Esto es todo por hoy.
Esperamos que os haya gustado. 
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